El Túnel de la Atlántida (Lanzarote) corresponde a la parte sumergida del tubo volcánico de La Corona y está considerado el mayor tubo volcánico sumergido del mundo, con cerca de 2.000 m de desarrollo y 64 m de profundidad. Constituye la parte sumergida del Lugar de Interés Geológico (LIG) “LZ06 Tubo volcánico de La Corona-Atlántida” y se considera como uno de los más espectaculares del inventario del Geoparque de Lanzarote y Archipiélago Chinijo, tanto por su significado geológico como por la biodiversidad única que vive dentro del mismo.
La exploración del Túnel de la Atlántida comienza en 1972, cuando los hermanos Guerra alcanzan los 370 m de desarrollo en la galería principal. En 1981, buzos italianos avanzaron hasta 410 m. Es de reseñar que esta campaña de buceo fue totalmente casual: la expedición Alyan-Mondo Sommerso al Triángulo de las Bermudas, liderada por Pippo Castellano, realizó una parada técnica en Lanzarote, donde decidieron intentar batir el récord de buceo en cueva volcánica en ese momento. Posteriormente, ese mismo año, Grupo Standard de Madrid avanza la exploración hasta 820 m y -32 m (Grupo Espeleológico Standard, 1981). En 1983 un equipo de espeleobuceadores americanos alcanzan 1.377 m de desarrollo y 53 m de profundidad (Exley, 1983). En 1984 y 1985 los espeleobuceadores del STD de Madrid exploran 1.578 m del tubo, deteniéndose a pocos metros del final, y realizando trabajos científicos en colaboración con el Museo Nacional de Ciencias Naturales (Portilla y Medina, 2017). El desarrollo de la última expedición está recogido en un capítulo de Al Filo de lo Imposible de RTVE, y los resultados científicos fueron resumidos en un inventario general de la fauna del Túnel (García-Valdecasas, 1985). Al año siguiente, en 1986, el GLPS (Groupe Lémanique de Plongée Souterraine) asociado con un equipo franco-belga (FFS + SCB) completó la exploración del sifón dando un desarrollo de 1.618 m desde la entrada y 64 m de profundidad (Ilser, 1987). Este final quedó confirmado al año siguiente al alcanzar este mismo punto los espeleobuceadores de STD (Mendo y Ortega, 1988).
Respecto a las expediciones científicas, aparte de los estudios realizados por Iliffe en la expedición de 1983 y la fructífera colaboración entre STD y el MNCN, en 1984 se organiza una expedición por un equipo alemán con el que colabora el G.E.T. Benisahare de Canarias (Speleo Aquanauten Team, GHS 1994; Jantschke et al., 1994) que alcanza los 700 m. Posteriormente el equipo canario colaboraría con otras expediciones (Laínez y Pérez, 1999).
En 2008, un equipo de buceadores americanos de la Universidad A&M Texas, parte de los cuales habían alcanzado 1.370 m en la expedición de 1983, con el apoyo de biólogos de la Universidad de Hamburgo, de la Universidad de La Laguna y de los espeleólogos canarios del G.E.T. Benisahare, alcanzó 1.000 m de penetración y colectó muestras que llevaron a la descripción de nuevas especies. En 2011, un equipo de buceadores canarios organizados por la Universidad de Copenhague y apoyados por el Cabildo de Lanzarote, alcanzó la Montaña de Jable, a 750 m, y colectó muestras biológicas para su estudio (Martínez et al., 2016). Recientemente, en 2019, un equipo de la UNED dirigido por J. Lario ha alcanzado nuevamente, por primera vez desde 1987, el final del tubo para recoger muestras geológicas dentro de un estudio sobre la evolución geológica del mismo.
Descripción de la cavidad
Galería principal
Las exploraciones de los diferentes equipos han permitido ir reconstruyendo las características de la cavidad (Grupo Espeleológico Standard, 1981; García-Valdecasas, 1985; Ilser, 1987; Mendo y Ortega, 1988; Martínez et al., 2016; Portilla y Medina, 2017; Proyecto Sublántida, 2019). El Túnel de la Atlántida tiene dos secciones que discurren en paralelo a distintas profundidades: una sección principal (Túnel de la Atlántida) y una sección superior de menor recorrido y diámetro (Galería Superior o Galería Lago Escondido). El desarrollo total de la cueva es cercano a los 1.600 m, con una profundidad media de 30 m y una sección media de 15-20 m. El tubo termina a 64 m de profundidad.
La sección principal del Túnel de la Atlántida se inicia en el Jameo Chico de los Jameos del Agua, con un lago de entrada de ca. 10 x 10 m y una profundidad de 9 m. El fondo presenta grandes bloques y una importante acumulación de picón. Tras un pequeño tramo de 130 m, con profundidad media de 10 m, se alcanza la primera restricción, denominada “La Sima”, donde la sección de la cueva se estrecha y desciende hasta 22 m de profundidad. En ese punto la galería toma mayores dimensiones y una profundidad media de 28 m. A unos 200 m de la entrada se produce otra estrechez de la galería por colapso de bloques y, nada más pasarla, se continúa por una galería de amplias dimensiones, con una profundidad de 30-35 m. Dado que el rango mareal puede llegar a los 3 m, aunque las corrientes se dejan notar en todo el recorrido, es en estas dos restricciones donde se producen unas fuertes corrientes de flujo y reflujo, lo que obliga a planificar las inmersiones teniendo en cuenta las mareas y que en la cavidad existe un retardo de una hora respecto a las mareas en el exterior. Los laterales de la galería presentan una cornisa volcánica, el suelo está tapizado de bloques y el techo, en algunas zonas, presenta estafilitos. Nada más pasar las anteriores restricciones existen dos conexiones a la galería superior de la que hablaremos más adelante.
A unos 560 m de la entrada el techo se eleva, pasando de unos 4 m de altura de galería a unos 12 m, y se desarrolla una galería vertical ascendente que lleva a dos secciones horizontales sin continuación, a nivel de la galería superior. En las mismas hay depósitos de arenas marinas semiconsolidadas, denominadas “Montaña Fósil”, que están siendo estudiadas para su caracterización geológica. Nuevamente en la galería principal, esta sigue con sección semicircular y amplias dimensiones, aproximadamente 10 x 12 m, y con una profundidad entre 30 y 35 m. A unos 700 m de la entrada se empieza a vislumbrar una gran acumulación de arenas marinas: es la denominada Montaña de Arena, con cerca de 20 m de altura. Sus sedimentos provienen de una galería vertical, fractura conectada con el mar aunque no penetrable, a través de la cual hay un aporte constante de arenas. En la base de la Montaña de Arena hay una pequeña galería horizontal de 40 m de desarrollo taponada por arenas.
Tras la Montaña de Arena, la cueva se ensancha, alcanzando hasta 25 m de sección en algunos tramos. Solo un pequeño giro a la izquierda a unos 800 m cambia este trazado, que alcanza los 35 m de profundidad. A unos 1.100 m aparece a la izquierda, en el techo, un primer arco de piedra y, unos 50 m más adelante, otro nuevo puente de piedra en el techo, más evidente y que fue denominado por los exploradores americanos como “Gun Barrel”. La profundidad de la línea en este sector está entre 38 y 40 m y el suelo de la galería unos 10 m por debajo. Pasados los 1.350 m la galería reduce sus dimensiones y la profundidad es cercana a los -53 m. Cerca de los 1.500 m se abre una sala; la galería continúa de frente, descendiendo rápidamente y acabando bruscamente en una pared semicircular, a 1.600 m de la entrada, con el techo a unos 55 m y el suelo a 64 m de profundidad. Adosado a esta pared se observa un parche de biocalcarenitas semicementadas. En su base acaba el hilo guía donde las expediciones que la alcanzaron dejaron placas, aunque estas no se encontraron en febrero de 2019.
Las galerías superiores y el Lago Escondido
La sección superior de la cueva, Galerías Superiores o Galerías del Lago Escondido, tiene una longitud de 390 m y comunica con la galería principal en tres puntos, aproximadamente a 50 m, 130 m y 200 m de penetración. La primera conexión, antes de la sima, es una pequeña apertura en el techo de la galería principal por la que se accede a la galería superior en una zona parcialmente inundada, el denominado Lago Escondido. Hacia tierra, saliendo del agua por una acumulación de bloques, se accede a un tramo de galería aérea y una pequeña sala circular que da acceso a otro lago; desde allí solo conocemos la descripción de Ortega (Mendo y Ortega, 1988): “una repisa [al fondo del lago] da acceso a una minúscula galería, de dos por dos metros con gran depósito de barro en todas partes y que termina 40 metros más adentro”.
De vuelta al Lago Escondido, de unos 50 m de longitud, dependiendo de la marea, el techo baja y obliga a sumergirse de nuevo en una galería de unos seis metros de ancho y cuatro de altura, con bloques en su base. A los 50 m se encuentra la segunda conexión con la galería principal, a través de una grieta-pozo más ancha que la anterior y que conecta con la base de La Sima. Continuando, la galería superior va tomando mayores dimensiones, con bloques en la base y una cornisa lateral bien desarrollada. A unos 70 m de la segunda conexión la galería se amplía bastante, 12 x 8 m, y en el suelo aparece un amplio colapso que conecta nuevamente con la galería principal. Pasando este colapso la galería continúa, con un suelo formado por un pavimento de colada volcánica, lavas cordadas y una cornisa casi pegada al suelo; aparecen también costras carbonáticas sobre este suelo y estafilitos en el techo. Poco a poco la galería se va estrechando hasta hacerse impenetrable, a una profundidad de 12 m.
La “longitud” del Túnel de la Atlántida
Actualmente, y después de revisar los datos de los autores, existe una controversia respecto al desarrollo total de la cavidad. Los datos conjuntos de STD y GLPS dan a la galería principal un desarrollo de 1.618 m y una profundidad de 64 m. García-Valdecasas (1985) presenta una topografía en planta y alzado de las galerías superiores y hasta Montaña de Arena en la galería principal. La expedición GLPS de 1986 retopografía la cavidad hasta 1.100 m y presenta su alzado y algunos esquemas de detalle (Ilser, 1987). Posteriormente, con los datos de sus expediciones anteriores y la final de 1987, el equipo de STD presenta un esquema completo, aunque parece que no existe topografía de detalle entre 1.100 m y el final (Mendo y Ortega, 1988).
En 1992 el equipo de The 1992 Atlantida Tunnel Expedition publica una topografía en planta (Iliffe et al., 1992) con los datos de Exley, DeLoach y Eckhoff, referencias mundiales en el buceo y espeleobuceo, que da un desarrollo a la galería principal de 1.415 m. Este equipo, con parte de los exploradores originales de la campaña de 1983, no alcanzó el final de la galería principal, usándose datos tanto de ellos como de las otras expediciones. El catálogo de cavidades de Lanzarote de Gutiérrez y Fernández (2003) da una longitud de 1.726 m y -64 m de profundidad, basándose en los datos de la topografía de 1992. A falta de una revisión de la topografía, se opta por los datos de los equipos que realizaron la exploración completa del Túnel de la Atlántida, dando un desarrollo a la galería principal de 1.618 m y una profundidad de 64 m. Si sumamos las galerías superiores, 390 m, y la galería inferior a Montaña de Arena, 40 m, más aproximadamente lo mismo de las galerías superiores en Montaña Fósil, 40 m, el desarrollo del conjunto sería de 2.088 m, de los cuales 2.048 m son sumergidos.
Referencias
Exley, S.J. (1983). Lanzarote volcanic cave expedition 1983. Explorers Journal, 61: 118–123.
Grupo Espeleológico Standard (1981). Memoria Expedición del Grupo Standard al “Túnel Atlántida”. Inédito.
García-Valdecasas, A. (1985). Estudio faunístico de la cueva submarina «Túnel de la Atlántida», Jameos del Agua, Lanzarote . Naturalia Hispánica 27: 1-56.
Gutiérrez, F.J., Fernández, O. (2003). Avance global del catálogo de cavidades de la isla de Lanzarote (Islas Canarias) . Vulcania, 6: 55-59.
Iliffe, T.; Bowen, C. (2001). Scientific cave diving. Marine Technology Society Journal, 35: 36–41.
Ilser, O. (1987). Expédition internationale 1986 au tunnel de l’Atlantida: Canaries. Spelunca Bulletin, 25: 25-30.
Jantschke, H., Nohlen, C., and Schafheutle, M. (1994). Tunel de la Atlantida (Haría, Lanzarote, Canary Islands). The hydrodynamics, the chemistry and the minerals of the lava tube. The population density of Munidopsis polymorpha. GHS Expedition 1994.
Laínez, A.; Pérez, F. (1999). El inicio del vulcanoespeleobuceo federado en las islas Canarias . Vulcania, 3: 42-47.
Martínez, A.; González, B.C.; Núñez, J.; Wilkens, H.; Oromí, P.; Iliffe, T.; Worsaae, K. (2016). Guía interpretativa de los ecosistemas anquialinos de los Jameos del Agua y Túnel de la Atlántida . Cabildo de Lanzarote, 306 pp.
Mendo, A.; Ortega, L. (1988). El Túnel de la Atlántida: Retorno a la Prehistoria. Geo, 14: 9-25.
Portilla, C.; Medina, J. (2017). Exploraciones en el Túnel de la Atlántida . T&A Travel.
TVE – Al Filo de lo Imposible – Túnel de la Atlántida

